La propuesta parte de un gesto respetuoso y funcional: la eliminación de la planta superior del edificio existente, dejando en la planta baja los espacios de cafetería y aseos. Este enfoque permite preservar la estructura actual mientras el edificio se reintegra armoniosamente en su parcela y entorno.
El diseño en una única apuesta por una arquitectura orgánica que dialoga con la naturaleza circundante. El programa se organiza en tres piezas: dos bajo una misma cubierta y una tercera independiente. Estas piezas configuran un juego de recorridos y espacios que fomentan el dinamismo propio del uso recreativo, suavizando las geometrías para una integración funcional y visualmente atractiva.
El antiguo forjado, ahora reinterpretado como cubierta, se transforma en un plano ondulante que evoca el movimiento del agua y las formas naturales. Este gesto no solo refuerza la conexión conceptual con el entorno, sino que también proyecta sombra y confort, adaptándose al uso público del espacio.
La propuesta destaca por su compromiso con la accesibilidad universal: le eliminación de barreras conecta fluidamente las piscinas con la cafetería mediante un urbanismo cuidado y orgánico. Los materiales seleccionados aseguran durabilidad y resistencia frente al uso intensivo y las condiciones exteriores, garantizando la sostenibilidad de la intervención.






